Miércoles, 18 Julio 2018 02:35

Antoine Griezmann: el orgullo de Carlos Bueno

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El artiguense, a quien Griezmann le pidió termo, mate y bombilla, contó sobre sus andanzas con el campeón."Paaah, no sabés la cantidad de mensajes que he recibido preguntándome por Antoine, ¡si parece que el campeón del mundo fuera yo!”, dijo Carlos Bueno desde Melo, donde defiende a Cerro Largo.

Es que Bueno conoció a Griezmann cuando este tenía solamente 17 años y fue ascendido a la Primera División de la Real Sociedad que dirigía Martín Lasarte. Y aunque le cueste admitirlo fue muy importante para el hoy campeón del mundo.

“Había hablado con él después que le ganaron a Argentina y le había dicho que iban a salir campeones del mundo. Y se rio. Pero el domingo al ver jugar a Francia, me hizo sentir muy orgulloso.

Ver todas las cosas que se ponen en las redes sociales y lo que hizo el domingo en la conferencia de prensa es muy emocionante, por lo menos para mí que lo conozco desde que era un niño”, contó Carlos, quien habla seguido con Griezmann.

“Si bien ha madurado un poco, sigue siendo el gurí extrovertido, jodón, siempre haciendo bromas. Aunque futbolísticamente ha crecido una enormidad. Lo miro jugar y es a un toque, dos toques.

Parece que no corre en la cancha, pero está siempre solo, bien posicionado y no pierde pelotas. Es bicho, vivo, inteligente y tiene muchas de las mañas nuestras”, agregó el delantero, quien no se sorprendió con la actitud de su ex compañero cuando se colocó la bandera uruguaya sobre los hombros en la conferencia de prensa.

 

Pasó lo que aprendió del "Lucho" Romero:

Bueno y Griezmann se quedaban horas tirando al arco y levantando centros después de las prácticas, lo que enojaba a Lasarte porque eso a veces iba contra las cargas previstas para cada entrenamiento.

“Antoine me preguntaba sobre el juego aéreo porque yo hacía muchos goles de cabeza sin ser muy alto.

Le explicaba los movimientos y el tiempo que uno se tiene que tomar dentro del área. Como mantenerse en el aire, la técnica del salto. Cosas que aprendí del ‘Lucho’ Romero”, explicó.

“Le decía que yo siempre salto un segundo antes que el rival.

Que él tenía que moverse y llegar al primer palo que cuando se dieran cuenta ya les había hecho el gol. Es muy potente y va bien de arriba”, agregó.“Si fuera uruguayo lo estarían criticando.

La gente de Uruguay estaría hablando, como habla siempre. Pero no creo que a los franceses les haya caído mal ni que lo hayan matado porque él siempre manifestó tener ese cariño hacia Uruguay.

Lo tomaron bien, además acababan de salir campeones del mundo, y no creo que les importara que se pusiera una bandera de Uruguay o del que fuera”, explicó.

“Lo hizo porque lo sintió, porque él es así. Amable, extrovertido, a pesar de su timidez con la prensa”, añadió el artiguense.

“Vivimos muchas cosas lindas juntos.

Él estaba en un proceso de crecimiento futbolístico y también comenzando a ser hombre. Porque como digo siempre, en el fútbol no hay tiempo de ser niño ni juvenil.

El día que pisás la cancha de Primera División y ya jugás, la maduración tiene que ser rapidísima porque no tenés tiempo de nada. Hablábamos mucho. Me preguntaba sobre los equipos donde yo había jugado.

 De los jugadores y de la vida. Sobre todo de cómo vivimos en Uruguay.

Yo le contaba que éramos pocos, un país muy chico pero muy apasionado por el fútbol. Un país donde se comía mucha carne, mucho asado y mucho dulce de leche”, contó Bueno quien le regaló su primer mate.

 “Después de la primera parte del año me vine de vacaciones y me pidió que le llevara termo, mate y bombilla. Lo hice y arrancó a llevar el mate a la práctica y no paró nunca más”.

Bueno también lo llevaba a comer a un restaurante de argentinos para que probara el asado. “Pero le explicaba que no era lo mismo que el que se come en Uruguay y que el que uno hace en su propia casa”.

 

Fuente. El Pais

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