Martes, 18 Abril 2017 03:16

A 58 años de la Evacuación de Paso de los Toros

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El 17 de abril se recuerda un año más de los trágicos momentos vividos por los isabelinos cuando debieron evacuar la ciudad por la inundación de 1959. El recordado Dr. Pedro Armúa en su libro Historia de Paso de los Toros realizó una detallada investigación de aquellos hechos que nos marcaron para siempre. 

 

El valor que puede tener esta crónica, se funda en que el autor fue testigo, y si se quiere, en alguna manera, actor  de los acontecimientos. El mes de marzo se despidió con lluvias y llegó abril descargando toneladas de agua. Las noticias que llegaban de todo el país no hablaban nada más que de ríos y arroyos desbordados; carreteras, vías  y puentes destrozados. Las lluvias se sucedían una tras otra como nunca se había visto, la proximidad de la represa Rincón del Bonete sembró el temor en la población .

¿Resistirá el dique? Esa era la pregunta que estaba en todos los labios, aun en aquellos que querían hacer primar la razón y argumentaban que la represa  estaba muy bien calculada y construída, pero en el fondo la interrogante surgía. Muchas familias por precaución  se ausentaron. Los rumores de toda clase habían ganado la calle. Se decía que mientras que en todo el país los ríos y arroyos estaban desbordados, el río Negro, aguas abajo del Rincón, estaba en su nivel más bajo por que se estaba conteniendo el agua parar evitar un desastre en la presa en construcción de Baygorria. Otro, que se podría tomar una resolución extrema en Rincón del Bonete sin dar aviso a Paso de los Toros, lo que provocaría un inundación en toda la ciudad. Pero las compuertas fueron abiertas, y de inmediato el Río , aguas abajo, comenzó a crecer acorde con el aumento del nivel del lago.

Los barrios bajos de la cuidad comenzaron a inundarse, y se inició la evacuación de las familias ribereñas. Las autoridades municipales departamentales, que habían tomado posesión de sus cargos el 1º de  marzo anterior, no habían aún procedido a la designación del Concejo Local Autónomo, por lo que esa autoridad estaba acéfala. Frente a esta situación, un grupo de los más caracterizados vecinos se constituyó en Comité de Emergencia, con el fin de organizar el auxilio a los evacuados. El Comité de Vecinos se integró con el Director del Liceo, Dr. Juan P. Nassazi, el Juez de Paz Pedro Armúa, el Jefe del Batallón de Ingenieros Nº 3 , Tte. Coronel Andrés González, el Comisario José R Olguera, el Secretario del Concejo Local Juan R. Sosa, el Dr. Dante Zerboni y los Sres. Célem Nárez , Dr. Valerio López y Dr. Guillermo Terra Núñez, designándose presidente al Sr. Juan R. Sosa.

El Comité se abocó de inmediato a abuscar  solución a los problemas que planteaba la inundación, siendo los más urgentes la evacuación de los lugares bajos y el alojamiento de los evacuados, y además procurar mantener la serenidad de la población. El Comité sesionaba en forma permanente y pública, en el Concejo Local desde el día 10 de abril. Los acontecimientos se iban precipitando, ya que la lluvia seguía arreciando y en los día 14 y 15 fue tremenda. Se calcula que en la noche del día 15, cayeron sobre la zona más de 200 mm. El día 16 estuvo en el Comité de Vecinos, el ingeniero de Rincón del Bonete ,Julio Delacoste que manifestó que con lois datos que poseía, anteriores a la lluvia del día 15, el nivel de las aguas subiría frente a Paso de los Toros, aproximadamente 2 m el día 17. 

 

Comenzó el drama

Llegó la hora: a las 23, del 17 de abril de 1959, en que la población de Paso de los Toros empezaba a vivir su hora de inmolación y de sacrifico, contemplándose el más patético espectáculo de todo un pueblo, que acatando con verdadero estoicismo, como si estuviera viviendo las horas de la guerra, que solo conocía en películas o leyendo crónicas, formaba grandes colas humanas hacia la estación o hacia la carretera que llevaba hacia el Norte. Una abigarrada multitud, de mujeres, niños, hombres- de todas las edades, -con sus modestos atados de imprescindibles ropas: - llevar una frazada por persona, se decía, - esperaban la salida y llegada de los convoyes  ferroviarios, con destino al Sur, para volcar su carga humana en Durazno, Sarandi Grande, Florida, Canelones, Las Piedras y Montevideo, en un albur incierto y desolador... Y la carretera que marca destinos a Tacuarembó, se poblaba de otra enorme y multiforme multitud formada por peatones, a caballo, en carros, carretillas, autos de todas clases y categorías; camiones y camionetas, etc. etc., encontrando el amanecer del día 18, a Paso de los Toros semi despoblado, para quedar la tarde de ese día tan solo con una guardia militar, un refuerzo de fuerzas policiales llegados de Montevideo, y las casas abierta, con muchísimas de sus mesas tendidas, los comercios con sus escaparates en permanente exhibición, como si esperaran llegaran sus futuros clientes; con sus animales domésticos abandonados por sus dueños, añorando la presencia de éstos, pero dueños a su vez en una ciudad sin la presencia de sus habitantes.

 

Extraído del libro “¡VOLVEREMOS! (Éxodo, Solidaridad y coraje) “ Homenaje de Paso de los Toros al País en el 40º aniversario de las inundaciones 1959-1999 

 

Evacuación de Paso de los Toros

...La noticia llevada por los altavoces y por las radios de Montevideo que desde la Inspección General de Ejercito trasmitían, llegó en un instante a cada casa, y cuando asomó la luz del sol de la mañana del 18, cuatro quintas partes de los habitantes ya habían abandonado la ciudad. Durante toda la noche, por Ruta 5, hacia el norte y hacia el sur , en forma especial en la primera dirección se observó la larga caravana de los que se evacuaban por sus propios medios, muchos a pie, llevando lo imprescindible y acampando donde pudieran. ...

Las estancias ubicadas más allá de Vialidad, quiera el limite de la evacuación, se colmaron de refugiados, lo mismo que los pueblitos vecinos de Peralta y Achar, que en un día, vieron triplicada su población. Sin embargo, y cuando ya el ocheta o noventa por ciento de la población se había ido, en el Juzgado de Paz se formalizó a las diez de la mañana una ceremonia de matrimonio. El Juez de Paz Pedro Armúa autorizó el casamiento de la valiente pareja integrada por Roberto García y Magadalena

Costa que horas más tarde atravesaban el arroyo Salsipuedes ya como evacuados....Hacia el sur, con destino a Montevideo, partieron tres trenes, el primero a las cuatro de la madrugada llevando 2.800 mujeres y niños, y en los otros dos partieron dos mil personas mas, pero no todos llegaron a Montevideo, porque cerca de la mitad quedaron en las ciudades y pueblos intermedios, aceptando la generosa hospitalidad que se le iba ofreciendo en el camino...Veinte días después se inició el regreso. El panorama que hallaron los obligados viajeros, era desolador; el olor nauseabundo del sedimento dejado por las aguas; casas y muebles destrozados o desaparecidos...El saldo fue tremendo casi mil doscientas viviendas afectadas y los muebles destrozados de muchas más.    

 

 

Fuente: Semanario Centro 

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